alta traición (remix)

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por algunos árboles suyos:
un sauce,
un fresno,
y este camino de ahuehuetes.

  


la montaña

ascender una montaña —o volcán, o peñasco— responde a un instinto primitivo. tiene mucho de sacrificio, de sufrimiento, de retar al límite. representa también una profunda contradicción: la soberbia y la humildad. subimos para recordar(nos) insignificantes ante su fuerza pero al conquistar la cima somos poderosos e invencibles. pienso en sísifo. en lo absurdo que resulta el desgaste (las piernas se atrofian, el corazón vomita esfuerzo, la altura asfixia, el frío bloquea) para, después de un brevísimo momento, bajar de nuevo. pero subimos por el paisaje cambiante. subimos por la soledad (subimos juntos pero en silencio). subimos por nuestra naturaleza animal. ¿subimos para hablar con dios?

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una postal que es un mapa de la tarde que fue una promesa

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[un mapa que no representa ni la tierra ni el cielo. la tarde como una promesa: errar por los valles de tu sonrisa y la selva de tus angustias. de mañanas sólo-tú-y-yo-en-camiseta (y la tuya sin mangas).

noviembre, 2013.]

paréntesis.

puntos suspensivos.

silencio.

neurosis.

[una camino ha quedado inexplorado. inconcluso. es necesario zarpar a otra costa.

marzo, 2014]


un nuevo trazo

magdaleno

(mariana magdaleno)

mamá:

te escribo desde la lejanía de tu existencia. han pasado 24 inviernos desde aquella noche violenta y el tiempo ha hecho ya su trabajo de sanación. te alegrará saber que hace mucho me abandonaron las pesadillas (aunque mis pies no olvidan el frío de ese asfalto trágico), me he acostumbrado al desconsuelo y ahora sé que la punzada en el pecho que siento cuando paso por la casa que habitamos en la calle de amores (y que han derrumbado ya) es nostalgia (como la de las aves cuando migran) y no tristeza.

hoy cumplo un año más de vida y tú te alejas como nube.

eres un fantasma. vapor de mi memoria. eres el brevísimo inventario de las cosas que conservo de nuestra historia:

cuatro fotografías, una mascada, un par de cartas. y mis recuerdos y los recuerdos que escucho de otros sobre ti y que guardo en un cofre que deseo indestructible. los protejo del polvo de ese engaño que abraza y se aferra al tiempo, pero sé que desaparecerán cuando yo también muera. (“the present tense. we can use it in spite of a world that persists in putting things and people we love in the past.“)

he olvidado lo importante:

tu voz. tu risa.

(a falta de recuerdos, de tu voz y de tu risa, tu nombre. me gusta pronunciar en voz alta tu nombre: julia.)

te escribo desde la lejanía de tu existencia, mamá, porque no te puedo abrazar.

(la lejanía de tu existencia: qué ejercicio ocioso sería encontrar una explicación racional a tal métrica. como si fuera posible contar las gotas del diluvio de un alma intranquila.)

tengo una sola y gris certeza: tu ausencia ha definido mi vida. el vacío y no la calidez. la negación. el ‘no existes’. hoy cumplo un año más de vida y es una tragedia terrible no saber si un remanso de ti sobrevive en algún gesto mío. (es curioso. siempre quise ser distinta a la mujer que representabas para mí: entregada a su casa perfecta, a su marido cretino, a sus hijos caprichosos. tantas veces reproché tu sumisión y tu silencio de mártir. ¿seríamos amigas? ¿tomaríamos vino tinto juntas? extraño a la madre pero añoro a la mujer.)

mamá, de tu muerte heredé un estómago duro.

un disfraz de lobo que intenta ocultar el temblor de sus piernas.

una mirada cínica que intento domar.

resistencia.

y un poco de soberbia.

todo eso me ha ayudado a sobrellevar la angustia de saberme viva y vulnerable,

cuando el llanto por un amor frustrado,

cuando la miseria del ser humano y la injusticia,

cuando la ira de papá.

pero mi corazón es frágil y el mundo estúpido y absurdo.

tantos días me he sentido cansada,

sin voluntad (¿y cómo entender al mundo sin voluntad?).

tantos días he sentido asco por el infierno que son los otros,

tantos días he querido esconderme de la vida,

esconderme en mi insomnio constante

o en las maravillas que me regala la luz que entra en mi sala

o debajo de una ola del pacífico

o en el viento de un bosque silencioso

o en la noche de los brazos del chico que me gusta.

perdona, mamá, si me lees pesimista o derrotada. la voz siempre será un eco inquieto y melancólico cuando se grita a la cueva del pasado.

en realidad me sé una mujer agradecida y sensible.

la belleza sale a mi encuentro por todas partes, a cualquier hora. me conmueve la grandilocuencia de los sueños y las miradas de mis amigos. los colores de los mercados, la sinfonía de los astros y la silueta de las montañas (sobre todo cuando las yemas de mis dedos y las puntas de mis pies se aferran a sus rocas para subir, subir, subir). encuentro consuelo en la inmensidad de una tormenta frente al océano (en la playa o el peñasco), en mi cuerpo arrastrado por el sol y la corriente entre manglares del caribe. disfruto de igual manera la soledad absoluta con una taza de café, un perfecto croissant y un libro como el final de una fiesta dionisiacamente destructiva; en mi recién adquirido placer por correr y en las largas caminatas nocturnas sobre reforma cuando regreso del gimnasio o de su brazo.

mamá, la vida es terrible pero hermosa.

yo, como los demás, empujo mi roca sinsentido sobre la colina. si soporto verla rodar de nuevo es porque existe la música, la filosofía y la comida rica.

existen las auroras boreales que algún día conoceré.

existe la poesía, el árbol de jacaranda y el chocolate. la risa. las caricias. las conversaciones honestas e inesperadas. la convicción que hace levantarme cada mañana para trabajar en lo que trabajo. el amor a mis hermanos, tus hijos y los otros.

te escribo desde la lejanía de tu existencia porque no puedo abrazarte, julia.

inicio un nuevo trazo en este atlas de mi vida. y sonrío.


(ser nocturna)

…soft stillness and the night
become the touches of sweet harmony.
look how the floor of heaven
is thick inlaid with patines of bright gold:
there’s not the smallest orb that thou behold’st
but in his motion like an angel sings,
still quiring to the young-eyed cherubins;
such harmony is in immortal souls;
but whilst this muddy vesture of decay
doth grossly close it in, 
we cannot hear it.


[litoral]

fluir errática. que mis aguas decidan caprichosas su rumbo.

rodear la orilla imprecisa de tu costa.

(ambigua. impredecible. esquiva.)

al este o al sur. acariciar tu rostro y tus manos.

(un sinfín de parábolas me definen)

ser río.

ser litoral.


the five-way picture

i.

en la cajita de momentos acumulados que hemos compartido, hay uno que resplandece como el alba en el lugar más alejado del hemisferio sur. aquella mañana de sábado en que me llevaste un jugo de naranja a casa. lo hiciste un par de veces más, pero ésa permanece dulce y fresca en mi memoria. hay muchas razones por las cuales me es tan especial pero no las mencionaré. es nuestro deber cuidar la evocación inesperada de los recuerdos.

ii.

en 1917, marcel duchamp se sentó frente a un espejo alterado que multiplicó su reflejo por cuatro. la foto que resultó es una exploración sobre la identidad e inestabilidad. para mí, esa foto son todas las personas que ansío cerca: fragmentos de perfil que deseo conquistar. girarlos. un poco. más. aún más. derecha, izquierda, full front. curiosidad irresistible, imposible.

siempre quise saber cómo serías tú desde otro perfil. en el museo, en el cine, en el ocaso de una discusión absurda, en la discusión de cada-capítulo-escena-por-escena-corte-por-corte de una serie de televisión que terminamos de ver.

iii.

no soy ni seré la única persona a quien lleves jugo de naranja una mañana de sábado.

no sé si conquistaré otros fragmentos tuyos.

pero mío es ese perfil que se sienta a mi lado en la mesa de restaurantes italianos anticuados y roza mi mano y mi cuello y mi pierna y